Chile, Argentina, un volcan y la pesca (I Parte)

///Chile, Argentina, un volcan y la pesca (I Parte)

Chile, Argentina, un volcan y la pesca (I Parte)

Supongo que no deben ser muchos los que han podido desarrollar su pasión de pesca bajo las cenizas de un volcán, por ello trataré de transmitirles algunos cambios que se producen, los que por cierto complican nuestras excursiones. También el curioso caso que en esta, la única oportunidad en que estuve en esa situación coincidió con el despertar de peces de tamaño inusual. ¿Casualidad?.

Chile, Argentina, un volcán y la pesca

Por Jorge López Basavilbaso – jclopezbasavilbaso@gmail.com

Vivo en Buenos Aires la mayor parte del año. Una ciudad atrayente para el turismo internacional pero quizás no tanto para parte de los residentes que amamos la convivencia con la naturaleza y especialmente con la pesca.

Por el ritmo de vida, los viajes de pesca y vacaciones son especialmente esperados e intento disfrutarlos al máximo posible. Hace poco, como es costumbre para apertura y cierre de temporada de truchas, partí unos días al sur acompañado por mi señora.

El volcan y la pesca

Previo a la erupción

El buen clima reinaba en San Martín de los Andes y los dos primeros días los disfrutamos a pleno, el primero con una jornada de pesca en el río Malleo junto a Manuel Vivarés y Juan Martín Farías, pariente y amigo que residen en la agradable ciudad.

 

 

En el Malleo, donde se permite solo pesca con mosca, actuando con equipos livianos conseguimos varias truchas chicas, medianas y una de mejor porte para la zona. Esa captura estuvo a cargo de Manuel con una caña # 2. Tambien se pesca fino en Argentina, no solo en España.

Una jornada quizás más relacionada con la recreación y el paseo y dedicada, por mi parte, a retomar la delicadeza de esta pesca y la buena presentación con equipos muy livianos. No mucho más de eso para no extenderme, aunque según se dice el Malleo es un río para aprovecharlo más, debido a su pesca exquisita.

La tarde del día siguiente fui a buscar a Farías para pescar un par de horas un sector del muy conocido río Chimehuín en el segundo tramo donde se permite mosca y spinning con anzuelo simple y devolución obligatoria.

Las lluvias llevaban sin aparecer cerca de tres atípicos meses y todos los ríos y lagos se encontraban bajos. Antes de un pozón mi amigo se ubicó a favor de la corriente y envió al sesgo ninfas y por momentos secas. Desde la orilla comencé lanzamientos con un equipo de spinning ultraliviano, apto para 2 a 6 libras, con cucharilla de anzuelo simple en el que até una colita de marabou. Pocos minutos después conseguimos reducir una buena marrón, de tamaño nunca visto en ese sector, según manifestó Juan Martín. Al respecto cabe señalar que en un viaje anterior, con el mismo equipo había prendido una que superó los 2 kg. y también que el lugar está bastante alejado de la mítica boca de este famoso río, donde se han registrado portes mayores.

El volcan y la pesca

Esos minutos, entre el pique y la reducción, fueron los que correspondieron al reventón del volcán Calbuco de Chile que ahora tiene ocho bocas. Nos enteramos lo del Volcán dos o tres horas después, ya cada uno con su familia y al comprobar las noticias de la TV y verificar la hora que queda registrada en la cámara fotográfica utilizada. Estábamos a unos 200 km. del Calbuco en línea recta, línea que traía las cenizas.

La furia de la naturaleza

Por fines de abril y contrariamente a lo que sucede en noviembre, amanece alrededor de las 8.00 hs. La mañana siguiente apareció todo cubierto de cenizas en una capa mínima depositada de 1 cm. y no solamente no se veía el sol pasadas las 11.00 hs. sino que se mantuvo como noche cerrada hasta cerca del mediodía.

La administración de las confortables cabañas Trabunche, de Tito, Any García y familia, ya con experiencia por la erupción de otro volcán chileno años atrás, nos proveyó de barbijos, antiparras y consejos adecuados para la situación.

Las autoridades pedían no salir salvo casos de urgencia. Las rutas interurbanas estaban cerradas. En la práctica estuvimos más de dos días completamente encerrados pero comunicados con Tito y familia vía telefonía interna, aunque la Administración y nuestra cabaña distaba solamente unos 20 metros o algo más.

El tercer día, por mi parte, aburrido por el encierro pese al confort de las cabañas y con mucha ansiedad por ir a pescar me decidí a hacerlo. Un poco menos de ceniza en el aire y la opción del único camino conocido que supuse no estaría cerrado por ser rural lo consideré el adecuado para llegar al rio Quilquihue y lago Lolog donde, en un sector que conozco y al que se puede acceder desde el camino, supuse poder tener la suerte de obtener algún pique.

Llegar me costó, aunque fueran solamente 12 Km. ya que cada cruce con algún vehículo significaba prácticamente tener que detener la marcha por visibilidad nula. Me detuve un minuto en el puente sobre el río apreciando un paisaje que parecía de otro planeta.

El volcan y la pesca

El lecho del río, cerca de su embocadura, tenía un manto de ceniza y no consideré adecuado el momento para pescarlo, continué un trecho más hasta una entrada al lago. Tanto el camino enripiado, después del puente sin tránsito, como el corto trayecto al lago, me sorprendieron con una gruesa capa grisácea que acolchonaba el piso. El andar del auto, por su suavidad, era semejante a cuando se transita una ruta asfaltada. Había olvidado las botas de goma pero unas aptas viejas zapatillas, con suela adecuada y el pantalón de un traje de agua que ya no uso sirvieron ante el colchón de unos 8 cm. en el piso y para el paso entre las ramas cargadas de polvo que lógicamente impregnaban la ropa. Sombrero, antiparras y barbijo disimularon un poco las dificultades.

En una escala completamente diferente, el ambiente me hizo acordar al silencio que se crea durante las nevadas, con la diferencia que la nieve no trae daños.

Sin pescadores, sin turistas.

Supongo que durante esos tres días los turistas huyeron, muchos por un riesgoso camino que no se cerró y los pescadores locales y servicios de pesca guardaron, ante la eventualidad y proximidad del cierre de temporada, todos sus equipos.

La actividad en San Martín pasaba por muchos negocios cerrados, otros funcionando donde, pese a temperaturas más adecuadas al verano que a otoño, se atendía a puerta cerrada y con barbijo. En momentos de disminución de vuelo de cenizas en las calles se aprovechaba para llenar bolsas desde las casas y comercios hasta las veredas, lugar donde camiones municipales y del ejército, en un esfuerzo destacable, las retiraban.

Continua, pulsa el enlace

Servicios varios

Cabañas Trabunche,

de Any y Tito García. Obeid 934 San Martín de los Andes, Provincia de Neuquén. trabunche@smandes.com.ar // www.trabunche.com.ar Teléfonos 54-2972-428352 // 54-2972-425572.

Cabañas VerdesolBariloche,

de Miguel y Adriana Vanadía. Circuito Chico Km. 19,8 San Carlos de Bariloche, Provincia de Río Negro. verdesolbariloche@yahoo.com.ar // www.verdesolbariloche.com.ar . Teléfono 54-294-4477021.

Bariloche Outfitters,

de Daniel Johansen. Flotadas en ríos de las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut. – Güemes 652 1º “B”, San Carlos de Bariloche, Provincia de Río Negro. danjohansen@bariloche.com.ar // www.barilocheoutfitters.com . Teléfono 54-294-4430115

By | 2017-11-22T18:52:55+00:00 junio 4th, 2015|Revista "El Andarríos", Viajes|0 Comments

About the Author:

Antiguo socio activo de la Asociación Argentina de Pesca con Mosca, socio fundador de la Asociación Argentina de Pesca con Señuelos y difusor de las actividades de ambas asociaciones. Instructor. Periodista que desarrolla su trabajo en 6 medios con continuidad y 3 mas en la medida de sus posibilidades de tiempos en la actualidad. Cinco escritos distintos para Argentina, Chile y Uruguay; en un programa de radio que se emite 5 veces por semana y también en un programa de TV semanal. En España en ElVeril.com y la Revista El Andarríos.

Leave A Comment

Esta es una tienda de demostración para realizar pruebas — no se completará ningún pedido. Descartar