Pesca al hilo, pescando reos

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Pesca al hilo, pescando reos

Pesca al hilo, pescando reos

Santiago Rueda.28/05/2015

En el Carbe nadia hablaba de pesca al hilo. Por motivos profesionales tuve que vivir durante unos años en un país de Centro América; allí no había truchas ni ríos trucheros, ni cosas parecidas a las que yo había pescado en España, así que obligatoriamente me tuve que dedicar a pescar en el mar. En concreto en los flats los macabíes y los tarpoones. El cambio no era malo, pero cuando venía a España por vacaciones y recababa en mi querida cordillera cantábrica, siempre me asomaba a los ríos en busca de las esquivas y súper educadas truchas y reos del norte.

[blockquote style=”4″]Definitivamente lo que a mí me gustaba era pescar truchas y reos dificilones en verano, pero mi ansia de stamina me la daban los peces caribeños.[/blockquote]

Me pasaba horas viendo el rio e intentando engañara a algún pez. El cambio era muy sustancial, de hilos de l0,30 a hilos del 0,12, de cañas del número 9 a cañas del 3…pero aquello me gustaba, esas cebadas sutiles bajo los árboles me ponían a 100, esas picadas y luego esas luchas endiabladas se quedaban en mis recuerdos para siempre.

 La iniciación a la pesca al hilo

Cuando ya me vine de nuevo a España, volví con más asiduidad a los ríos del norte y empecé a modificar mis hábitos piscícolas incorporando las ninfas. Al principio la combinación de reo, ninfa, mucha gente en los ríos, peces súper educados etc. no daba resultado y siempre me refugiaba en mis mosquitas secas o serenos para evitar el bolo más sonado (en ocasiones, ya sabemos que pescando reos en lo libre suele ocurrir esto último más de la cuenta). Poco a poco empecé a ir probando hilos, combinaciones de pesos, colores de ninfas, lugares donde pescarlo y los nuevos inventos iban dando sus frutos en cada salida, es más, a veces era espectacular.

La pesca al hilo

Os voy a contar como he ido llegando a esta técnica de pesca al hilo que tan buenos resultados da. En primer lugar, tenemos que tener claro que es prácticamente como pescar a seca, pero en vez de línea de plástico, tendremos un hilo (de la marca y modelo que queramos) del 0,12 al 0,14 para que nos permita lanzar bien las ligeras ninfas. La caña puede ser de 10 pies, pero a mí la que mejor resultado me ha dado es una Sage SLT de línea 3 y 8,9 pies. Es decir, más largo no significa mejor, sino que es la mezcla de longitud, hilo y peso de las ninfas o ninfa.

Pesca al hilo de reos

Al final del hilo, yo pongo un trozo de hilo de otro color, ligeramente rizado como la técnica del muelle. De esta forma logramos dos efectos, por una parte un detector de picada y señalizador de por dónde van las ninfas y por otro una especie de veleta o buldó que sujeta a las ninfas. Para mí, esta última fue la gran modificación pera la pesca al hilo que he ido aprendiendo y probando, es más, algunas veces ponía una especie de veleta o pelotita blanca pequeña que venden en algunas tiendas a modo de señalizador/veleta.

Para pescar al hilo como ninfas utilizo una de perdigón y otra de pelo, preferiblemente de trico, de oreja de liebre o faisán. Estas no fallan nunca, si hay un pez, lo sacan!!. Como ninfa de perdigon, pues según el agua que tengamos o la profundidad iremos poniendo más o menos peso. Esos sí, tratando de que el tamaño sea el mínimo posible.

Como resumen para que se ponga en contexto todo lo anterior: las ninfas lo más pequeñas y ligeras para que naveguen lo más natural posible, el hilo más fino posible para lanzar bien, lejos y sin que afecte a la deriva y por último, la aproximación. Con estos peces tan resabiados y sobre pescados es muy recomendable ir pescando muy despacito y sigiloso.

Pesca al hilo de reos

Espero que la pesca al hilo os sirva de ayuda en los difíciles momentos de la verdad con el reo y las truchas grandes cantábricas.

[blockquote style=”4″]Os recomiendo perseverar y soltad todos los peces, en un futuro los volveremos a pescar a ellos o su descendencia.[/blockquote]

Una jornada de reos.

Para confirmar lo que os comento os voy a relatar lo ocurrido en un rio cantábrico de prístinas y clarísimas aguas. En pleno mes de agosto un sábado, es decir, el peor de los escenarios pues el rio en cuestión baja ya corto de agua, los peces a final de temporada están muy maleados y para colmo los fines de semana lo difícil no es pescar, sino buscar un sitio donde ponerse. Creo sinceramente que los gestores del Principado de Asturias deberían tomar medidas para acabar con esta “nada para todos”, mejor sería poner cotos parciales o pesca sin muerte o lo que fuera. Pero la verdad es que cuando hablas con alguien en el rio todos estamos de acuerdo en que no puede haber tanta gente pescando.

Pesca al hilo de reos

[blockquote style=”4″]Creo sinceramente que los gestores del Principado de Asturias deberían tomar medidas para acabar con esta “nada para todos”[/blockquote]

El caso es que empecé a pescar en la parte media del rio, más arriba del puente romano, que no es romano, y decidí entrar por una larga y tranquila tabla en la que no había nadie por ser la hora de la siesta. No había cebada, pero si se veían algunas truchas y reos; las primeras al final de la tabla y entre las pocas piedras que asomaban y los segundos debajo de la orilla con árboles o bien, pegaditos al fondo inactivos.

Sobre estos reos que están pegados al fondo inactivos, recomiendo que no perdáis el tiempo, ni pican ni van a picar hasta que no se espabilen, seguramente en la hora del sereno o más allá.

Volviendo a nuestra aventura, decidí poner un terminal del 0,08 (ya sabéis, una tabla y en verano) una ninfa pequeña y ligera de oreja de liebre y un perdigoncito de anzuelo 16 y vivos colores que le gustan a los reos (probad los fosforitos que les encantan).

Por su puesto que puse un “indicador/muelle” que era una bolita de poliestireno para que me sujetara las ninfas justo debajo de este y conseguir pasarlas por la orilla arbolada y más profunda.

Pesca al hilo de reos

La primera tirada no conseguí nada, bueno, nada más que estirar todo el invento y medir la fuerza y la distancia del lance, pero a la segunda logre enviar las ninfas y el indicador justo donde entraba la ligerísima corriente por debajo de los árboles. Las ninfas empezaron su ligera carrera “lamiendo” las raíces de la orilla arbolada y en un tramo de dos metros el indicador se quedó parado primero y luego se hundió ligeramente. En esos segundos crees que ha picado una truchita o un pinto, pero la experiencia te dice que ahí están nuestros torpedos.

Efectivamente, deje que el pez se tragara bien la ninfa para no perderla y dí un tenue tirón para engancharlo. En ese momento empiezan las carreras y te das cuenta que lo que hay en el otro extremo del sedal, es lo que estabas esperando.

Como el terminal es muy fino trato de alejarme y sacar de esa zona al pez, pasados unos minutos y después de disfrutar de la lucha consigo meter el pez e la sacadera. Me siento eufórico y noto que domino la nueva técnica.

El resto de la tarde fue parecido, yendo despacito por el rio, viendo las oportunidades y adaptar la técnica (peso de las ninfas e indicador) al lugar donde vamos a pescar.

By | 2017-11-02T13:27:13+00:00 mayo 28th, 2015|Revista "El Andarríos", Técnica|0 Comments

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Empresario, pescador y cocinero desde hace 40 años, en su experiencia profesional ha "metido" por medio a la pesca siempre que ha podido. Enamorado del campo y de los ríos, no pierde una oportunidad de pasear por la rivera de cualquier río castellano o de cualquier fogón manchego o asturiano.

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