Pescando truchas grandes (II)

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Pescando truchas grandes (II)

Seguimos con el segundo post de la serie “Pescando grandes truchas”, analizando un poco el equipo y la observación del río.

Pescando truchas grandes (II)

Texto Carles Vivé. 15/06/2015; Fotografías, Carles Vive, Enedino Villaverde, Santiago Rueda

¿Qué es importante en el equipo para pescar truchas grandes?

 Calma y Observación

 Para pescar no hay que correr ni tener prisa. Las prisas y los nervios son los peores enemigos del pescador a mosca. La calma, la observación, el temple y la cautela son sus mejores aliados. No pasa nada si nos hemos olvidado la ninfa tal o la mosca cual, las truchas son insectívoras natas y con escasos modelos de ninfas o moscas secas podemos capturar un ejemplar realmente bueno, con una u otra técnica..

El hilo

Tampoco hay que darle vueltas con el hilo número tal, o marca cual porque si no no va a picar. En principio cualquier hilo de cualquier marca sirve mientras tenga una resistencia más o menos adecuada para soportar la pelea con una trucha grande y resabiada. Los números de hilo con los que más truchas grandes he pescado son del 12 al 16.

 

 

 La suerte

 Pescar una trucha grande de más de 60 cm también es cuestión de tener un poco de suerte de lo que haga el pez. Hay peces tan resabiados y cautelosos, que solo al verse clavados emprenden una rápida y rabiosa huida a su refugio más cercano. Una vez en su refugio va resultar extremadamente difícil sacarla de el.

Truchas grandes

Conocimiento del rival

Hay que saber que una trucha grande, conoce perfectamente todo el entorno donde vive, por ejemplo, la poza. Conoce al dedillo cada piedra, cada tronco sumergido y cualquier obstáculo porque durante sus devaneos en las profundidades ya sean diurnos o nocturnos recorre la zona en busca de alimento, ya sean larvas de insectos o cuando se dedica a la caza de otros peces. Si vemos pequeños peces saltar huyendo de algo cerca de la orilla, se trata de un ataque de una gran trucha que está tratando de atrapar algunos para llenar su estómago.

La caña para pescar truchas grandes

La caña de mosca debe ser un tanto robusta. Las cañas endebles que doblan con facilidad, protegen mejor los hilos finos pero tienen el gran inconveniente que cuesta lo suyo dominar con comodidad un gran pez. Una caña del número 5 o 6 es ideal para pescar a mosca y nos ayudará a dominar grandes truchas a condición que su acción sea media como mínimo, y aún mucho mejor si tiene una acción media-rápida o progresiva. Las cañas de acciones rápidas son también muy adecuadas para la pesca de estas truchas grandes.

Pescar en un gran río como el Segre en su parte media exige una caña que nos dé plenas garantías, tanto en longitud como en su acción. Esto es muy importante, porque no es lo mismo pescar en un río mediano o pequeño que un gran río, que nunca es vadeable totalmente, solo en parte y por lo tanto no podemos ir detrás de un pez que se refugia en una corriente profunda o que simplemente está en la otra orilla del pozo que es muy hondo. Estas capturas exigen ser trabajadas directamente con la caña y el carrete manual con un freno decente, que es como un pescador de mosca debe realizar sus capturas, a base de pericia y técnica, y no saltando y corriendo dentro del río persiguiendo la trucha como si se tratase de un perro que tira de la correa y su dueño va detrás de este porque no puede sujetarlo. Para esto está la caña y el carrete y por supuesto el hilo y la pericia del pescador. Es decir, exige un conocimiento profundo de lo que se está haciendo. Todo esto viene con la práctica y esta con los disgustos y contrariedades con que nos obsequia la pesca.

Truchas grandes

La observación para pescar truchas grandes

Una vez prospectado el lugar en cuestión, hay que pensar dónde puede estar o cebarse en algún momento una buena pieza. Hay que mirar y observar bien y despacio. Mirar y observar detenidamente un pozo, también es pescar. Hay que lanzar el cebo cuando tengamos la certeza que lo que estamos haciendo nos favorece y que por el contrario no espante a las futuras piezas que pretendemos cobrar.

Una anécdota

El otro día estaba sentado contemplando la corriente que daba agua a una enorme poza. La verdad es que no le faltaba de nada. Árboles tumbados en la orilla opuesta, piedras grandes en el curso de la corriente principal, venas de agua repartidas, orillas escarpadas y profundas y por último a escasos metros de donde estaba sentado, una playita de pequeñas rocas sobresaliendo en la superficie.

La profundidad era tan escasa que no debía sobrepasar en el mejor de los casos el palmo. Mirando esas rocas, advertí al poco rato la cola de una gran trucha.

El animal recorría la circunferencia de cada piedra en busca de ninfas que levantaba de los bordes de estas. Cuando no mostraba su cola, enseñaba de vez en cuando su aleta dorsal. Todo esto lo hacía muy despacio y de forma muy concienzuda, así estuvo haciéndolo durante media hora y en un recorrido de 25 mts, río arriba.

Lanzar la mosca en estas condiciones es muy aventurado y lo que vamos a provocar solo con pisar el agua es la rápida huida del pez y además el estado de alerta en que va a poner todo el sector. Lo mejor es dejarlo tranquilo, esperando a mejor hora para que se situe.

Un pez cuando es grande no es por casualidad. Ha llegado a este tamaño porque ha conseguido zafarse de engaños de pescadores y de enemigos brutales como la nutria o el cormorán. Al menor ruido, sombra o simplemente cualquier cosa que altere lo más mínimo su ritmo normal, dará lugar a la espantada.

Truchas grandes

Preparar la jugada

 Una vez terminada la prospección podemos tantear el lugar si no lo conocemos, para evaluar profundidades vadeándolo si es necesario en algún punto, y sobre todo nuestro “tiradero”. Es decir, el mejor lugar donde realizar lo más cómodamente nuestros lanzamientos sin nada o poco que nos estorbe y nos permita llegar si movernos, para no ser detectados, a los apostaderos de las piezas.

Así un lanzador de mosca con cierta experiencia y técnica puede lanzar y pescar, barriendo muchos puntos del lugar sin ser visto ni oído. Esto es importante, porque no sabemos con exactitud (simplemente lo intuimos) dónde puede estar el pez o peces que buscamos y lo mejor es hacerlo con discreción y sigilo. Esto es, estamos de caza.

 Si el lugar es amplio y tiene varios “tiraderos”, hay que dirigirse a cada uno una vez pescado suficiente y concienzudamente el primero y siempre lo más discretamente posible. Es decir, si podemos salir del agua y pasar por detrás de aquel arbolito para situarnos cerca de esos troncos medio sumergidos, mucho mejor que andar y vadear profundo o ni siquiera eso, simplemente provocar unas ondas en el agua que se repartirán por todo el lugar alterando su placidez.

By | 2017-11-22T18:45:42+00:00 junio 15th, 2015|Revista "El Andarríos", Técnica|0 Comments

About the Author:

La pesca es para mí una pasión que he llevado conmigo desde mi infancia. He pescado todos los ríos de mi región y los conozco todos y cada uno de sus rincones. La pesca a mosca es una modalidad que es la que con diferencia más satisfacciones me ha dado y llevo pescando con esta desde mi juventud. Mi fascinación por el río, los bosques y las montañas me llevó a estudiar y a profesionalizar mi pasión por la naturaleza. Soy técnico forestal y guarda de caza y pesca titulado. Durante muchos años he llevado a muchos pescadores/as a pescar a mosca por todos los ríos de mi extensa región. Es para mí muy gratificante ver como los pescadores que acompaño en las salidas consiguen capturar a las siempre esquivas truchas

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